la inteligencia emocional

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la inteligencia emocional

Mensaje  mirlachernandez el Jue Mayo 22, 2008 11:12 pm

El cerebro humano está formado por varias zonas diferentes que evolucionaron en distintas épocas. Cuando en el cerebro de nuestros antepasados crecía una nueva zona, generalmente la naturaleza no desechaba las antiguas; en vez de ello, las retenía, formándose la sección más reciente encima de ellas.

Esas primitivas partes del cerebro humano siguen operando en concordancia con un estereotipado e instintivo conjunto de programas que proceden tanto de los mamíferos que habitaban en el suelo del bosque como, más atrás aún en el tiempo, de los toscos reptiles que dieron origen a los mamíferos.

La parte más primitiva de nuestro cerebro, el llamado 'cerebro reptil', se encarga de los instintos básicos de la supervivencia -el deseo sexual, la búsqueda de comida y las respuestas agresivas tipo 'pelea-o-huye'.

En los reptiles, las respuestas al objeto sexual, a la comida o al predador peligroso eran automáticas y programadas; la corteza cerebral, con sus circuitos para sopesar opciones y seleccionar una línea de acción, obviamente no existe en estos animales.

Sin embargo, muchos experimentos han demostrado que gran parte del comportamiento humano se origina en zonas profundamente enterradas del cerebro, las mismas que en un tiempo dirigieron los actos vitales de nuestros antepasados.



Nuestros sentimientos
"La historia de nuestra vida está relatada por la voz de las emociones que fuimos sintiendo mientras la vivíamos.
Por otro lado, nuestros sentimientos nos definen en forma más directa y completa que nada, y cuando nos volvemos más genuinos en la expresión emocional, cambian las percepciones que la gente tiene de nosotros
Dr. David Viscott

"Hablar de sentimientos ayuda a los niños a estar capacitados para controlarlos
y a no ser irreflexivos. Se ha comprobado que el hecho de hablar sobre las propias
emociones tiene un efecto sedante sobre el sistema nervioso."
John M. Gottman, psicólogo

Definiciones iniciales.
Goleman ofrece una definición sobre lo que es la inteligencia emocional.: “El término inteligencia emocional se refiere a la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos, los sentimientos de los demás, motivarnos y manejar adecuadamente las relaciones que sostenemos con los demás y con nosotros mismos. Se trata de un término que engloba habilidades muy distintas-aunque complementarias-a la inteligencia académica, la capacidad exclusivamente cognitiva medida por el cociente intelectual...”.

Coopers y Sawaf la definen mas brevemente:
“Inteligencia emocional es la capacidad de sentir, entender y aplicar eficazmente el poder y la agudeza de las emociones como fuente de energía humana, información, conexión e influencia...”

En estas y cualesquiera otras definiciones sobre la inteligencia emocional, el centro radica en las emociones. Todo gira alrededor de cómo se identifican, cómo se controlan y cómo se utilizan de manera productiva, tanto en nuestro “interior”, es decir lo que podemos hacer con nuestras emociones, en nuestro comportamiento y en nuestras relaciones con los demás; así como lo que podemos hacer con las emociones de los demás, es decir, las que podemos identificar o generar en otros.
El cerebro humano
A pesar de los numerosos estudios sobre el funcionamiento del cerebro, debemos reconocer que siguen siendo un enigma muchas de las cuestiones que se plantean en esta materia. Su complejidad no necesita ser argumentada, desde aquí intentaré exponer algunas ideas sobre la lógica de la actividad cerebral y la estructura fisiológica idónea para su optimización, pero advirtiendo de la presencia de un gran componente intuitivo en nuestros razonamientos.
Las relaciones entre el cerebro humano y los modernos ordenadores constituyen un tema apasionante, dadas las similitudes que se pueden observar entre los dos mecanismos a la hora de resolver los mismos problemas. Estos son, principalmente, el almacenamiento y manejo de ingentes cantidades de información.
Por ello, se dedica especial atención a las similitudes entre las funciones cerebrales y los ordenadores, por la ventaja que supone poder analizar o explicar gran parte de la problemática esencial del cerebro con un modelo mucho más simple y conocido por todos nosotros.
El desarrollo tecnológico que está alcanzando el ser humano le ha permitido el diseño de máquinas capaces de emular ciertas funciones cerebrales, llegando a superar al cerebro en casos particulares, como en cálculo y en memoria matemática.
Tanto por el carácter intuitivo mencionado como por la amplitud del tema, no se pretende realizar un análisis sistemático del mismo, sino comentar de forma muy simplificada, algunas de las ideas y reflexiones que más pueden llamar la atención por suponer, en alguna medida, aportaciones nuevas o recogidas de la cultura actual sobre esta materia y, de forma especial, de la TGECV - Teoría General de la Evolución Condicionada de la Vida.
En sentido contrario, la rápida evolución de estas funciones cerebrales que entiendo existe, ha sido uno de los mayores motivos de las reflexiones que me han llevado al desarrollo y formulación de la citada teoría.
De hecho, inicialmente el contenido de este libro se encontraba incluido en el apéndice del libro de la TGECV. La realización del estudio estadístico sobre la heredabilidad de la inteligencia recogido en el anexo ha provocado que definitivamente se separen ambos libros por centrarse ambos en materias muy diferentes aunque, al mismo tiempo, se encuentren totalmente conectadas.
El tiempo dirá si las nuevas ideas están o no en la buena dirección y las modificaciones o precisiones que, en su caso, sean necesarias. Espero que el tiempo sea breve a la luz de los sorprendentes resultados del estudio estadístico señalado ya que parecen confirmar el carácter hereditario de la inteligencia relacional, la significatividad del gen de menor potencial intelectual en el estudio del típico coeficiente de inteligencia (un caso particular de la inteligencia condicional), funcionalidades importantes de la diferenciación sexual y la propia existencia de una evolución finalista.
Dos cerebros, dos mentes.
Por su importancia en la fundamentación y comprensión de las bases de la teoría de la inteligencia emocional es necesario referirse, aunque sea brevemente, a lo que dicen los especialistas sobre las “dos partes” “esferas” o “funciones principales” del cerebro.

Goleman, a inicios de su primer libro sobre el tema, expresa lo siguiente:

“En un sentido muy real, tenemos dos mentes, una que piensa y otra que siente. Estas dos formas, fundamentalmente diferentes de conocimiento, interactúan para construir nuestra vida mental. Una, la mente racional, es la forma de comprensión de la que somos típicamente conscientes: mas destacada en cuanto a la conciencia, reflexiva, capaz de analizar y meditar. Pero junto a este, existe otro sistema de conocimiento: impulsivo y poderoso, aunque a veces ilógico: la mente emocional”.

Según investigaciones resumidas por Goleman, el sentimiento es anterior al pensamiento, es decir, que la circulación de una señal llega más rápido a la parte del cerebro que genera una emoción que a la parte que razona el carácter de la señal recibida y cuál debe ser la respuesta correcta. Esto es lo que le concede el poder que tienen las emociones de alterar el pensamiento. Es por eso que cuando nos sentimos emocionalmente alterados decimos que no podemos “pensar correctamente”, la perturbación emocional nos genera carencias en las capacidades intelectuales.
Esta conclusión sería errónea. Majaro, al igual que Minzsberg, hace referencia a las investigaciones de Roger W. Sperry y su equipo del Instituto Tecnológico de California cuyos resultados pueden resumirse en lo siguiente:

a.- -El cerebro es capaz de tareas infinitamente más complejas de las que se pensaba. Uno puede desarrollar las zonas mentales que se consideran débiles. Es simplista aceptar sin más que el papel del artista, músico o soñador (funciones del “cerebro derecho”), o bien de matemáticos, analistas, o programadores (funciones del “cerebro izquierdo”) son solamente el resultado de sus cualidades naturales que son irrepetibles para otros. (Einstein tocaba violín y pintaba con cierta destreza).
b. -Cuando las personas desarrollan las funciones más débiles de sus procesos mentales, no sólo no perjudican las zonas supuestamente fuertes sino que vigorizan todas las áreas de desempeño mental. Un programador de ordenadores que procure mejorar su sensibilidad artística y cromática no será menos competente como programador. Si la teoría es atinada desarrollará una mente más plena.


El cerebro humano
A pesar de los numerosos estudios sobre el funcionamiento del cerebro, debemos reconocer que siguen siendo un enigma muchas de las cuestiones que se plantean en esta materia. Su complejidad no necesita ser argumentada, desde aquí intentaré exponer algunas ideas sobre la lógica de la actividad cerebral y la estructura fisiológica idónea para su optimización, pero advirtiendo de la presencia de un gran componente intuitivo en nuestros razonamientos.
Las relaciones entre el cerebro humano y los modernos ordenadores constituyen un tema apasionante, dadas las similitudes que se pueden observar entre los dos mecanismos a la hora de resolver los mismos problemas. Estos son, principalmente, el almacenamiento y manejo de ingentes cantidades de información.
Por ello, se dedica especial atención a las similitudes entre las funciones cerebrales y los ordenadores, por la ventaja que supone poder analizar o explicar gran parte de la problemática esencial del cerebro con un modelo mucho más simple y conocido por todos nosotros.
El desarrollo tecnológico que está alcanzando el ser humano le ha permitido el diseño de máquinas capaces de emular ciertas funciones cerebrales, llegando a superar al cerebro en casos particulares, como en cálculo y en memoria matemática.
Tanto por el carácter intuitivo mencionado como por la amplitud del tema, no se pretende realizar un análisis sistemático del mismo, sino comentar de forma muy simplificada, algunas de las ideas y reflexiones que más pueden llamar la atención por suponer, en alguna medida, aportaciones nuevas o recogidas de la cultura actual sobre esta materia y, de forma especial, de la TGECV - Teoría General de la Evolución Condicionada de la Vida.

En sentido contrario, la rápida evolución de estas funciones cerebrales que entiendo existe, ha sido uno de los mayores motivos de las reflexiones que me han llevado al desarrollo y formulación de la citada teoría.
De hecho, inicialmente el contenido de este libro se encontraba incluido en el apéndice del libro de la TGECV. La realización del estudio estadístico sobre la heredabilidad de la inteligencia recogido en el anexo ha provocado que definitivamente se separen ambos libros por centrarse ambos en materias muy diferentes aunque, al mismo tiempo, se encuentren totalmente conectadas.
El tiempo dirá si las nuevas ideas están o no en la buena dirección y las modificaciones o precisiones que, en su caso, sean necesarias. Espero que el tiempo sea breve a la luz de los sorprendentes resultados del estudio estadístico señalado ya que parecen confirmar el carácter hereditario de la inteligencia relacional, la significatividad del gen de menor potencial intelectual en el estudio del típico coeficiente de inteligencia (un caso particular de la inteligencia condicional), funcionalidades importantes de la diferenciación sexual y la propia existencia de una evolución finalista.

Cuadrantes del modelo de Hermann
Cortical
Izquierdo(CI)
Experto
Analítico
Cuantitativo

Cortical
derecho(CD)
Estratega
Holístico
Intuitvo
Sintetizador

Limbico izquierdo (Li)
Organizador
Planeador
Secuencial
Detallista
Limbico derecho (LD)
Estético
Sentimental
Emocional
Trabajo sincerado
La inteligencia emocional es un conjunto específico de aptitudes que se hallan implícitas dentro de las capacidades abarcadas por la inteligencia social. Las emociones aportan importantes implicaciones en las relaciones sociales, sin dejar de contribuir a otros aspectos de la vida. Cada individuo tiene la necesidad de establecer prioridades, de mirar positivamente hacia el futuro y reparar los sentimientos negativos antes de que nos hagan caer en la ansiedad y la depresión. En el ámbito de la psicología admite la consideración de inteligencia porque es cuantificable: constituye un aspecto mensurable de la capacidad individual para llevar a cabo razonamiento abstracto y adaptación al entorno; la inteligencia emocional se pone de manifiesto cuando operamos con información emocional.
La inteligencia emocional es, por tanto, un conjunto de talentos o capacidades organizadas en cuatro dominios:
capacidad para percibir las emociones de forma precisa (es decir, capacidad de percepción).
capacidad de aplicar las emociones para facilitar el pensamiento y el razonamiento.
capacidad para comprender las propias emociones y las de los demás (empatía).
capacidad para controlar las propias emociones.
Éstas habilidades como todas, pueden ser aprendidas con el tiempo y la práctica.
Las últimas investigaciones han aportado pruebas convincentes de la inseparabilidad esencial de la emoción y el razonamiento: sin sentimientos, las decisiones que tomamos pueden no ser las que más nos convienen, aunque hayan sido tomadas con aparente lógica. Cualquier noción que establezcamos separando el pensamiento y los sentimientos no es necesariamente más adaptativa y puede, en algunos casos, conducir a consecuencias desastrosas.
El concepto de inteligencia emocional tiene un precursor en el concepto de Inteligencia Social, del psicólogo Edward Thorndike quien en 1920 la definió como "la habilidad para comprender y dirigir a los hombres y mujeres, muchachos y muchachas, y actuar sabiamente en las relaciones humanas".
La expresión "inteligencia emocional" la introdujeron por primera vez en el campo de la psicología en 1990 los investigadores Peter Salowey y John D. Mayer definiéndola como "la capacidad de percibir los sentimientos propios y los de los demás, distinguir entre ellos y servirse de esa información para guiar el pensamiento y la conducta de uno mismo".
Este concepto sería presentado mediáticamente por Daniel Goleman en 1995 con un libro de gran éxito. En su libro La inteligencia emocional en la empresa (1998) se refiere a la "inteligencia emocional" como "la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los ajenos, de motivarnos y de manejar bien las emociones, en nosotros mismos y en nuestras relaciones". Considera cinco aptitudes emocionales, clasificadas a su vez en dos grandes grupos: Aptitud Personal (Auto-conocimiento, Auto-regulación y Motivación) y Aptitud Social (Empatía y Habilidades Sociales).

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Mensaje  judit adan el Sáb Mayo 24, 2008 5:43 am

Hola Mirlan, esta bien tu trabajo; sin embargo, se trataba de una opinión, un planteamiento, reflexionar sobre los aportes a la práctica pedagógica.

Evaluación: 8 puntos


mirlachernandez escribió:El cerebro humano está formado por varias zonas diferentes que evolucionaron en distintas épocas. Cuando en el cerebro de nuestros antepasados crecía una nueva zona, generalmente la naturaleza no desechaba las antiguas; en vez de ello, las retenía, formándose la sección más reciente encima de ellas.

Esas primitivas partes del cerebro humano siguen operando en concordancia con un estereotipado e instintivo conjunto de programas que proceden tanto de los mamíferos que habitaban en el suelo del bosque como, más atrás aún en el tiempo, de los toscos reptiles que dieron origen a los mamíferos.

La parte más primitiva de nuestro cerebro, el llamado 'cerebro reptil', se encarga de los instintos básicos de la supervivencia -el deseo sexual, la búsqueda de comida y las respuestas agresivas tipo 'pelea-o-huye'.

En los reptiles, las respuestas al objeto sexual, a la comida o al predador peligroso eran automáticas y programadas; la corteza cerebral, con sus circuitos para sopesar opciones y seleccionar una línea de acción, obviamente no existe en estos animales.

Sin embargo, muchos experimentos han demostrado que gran parte del comportamiento humano se origina en zonas profundamente enterradas del cerebro, las mismas que en un tiempo dirigieron los actos vitales de nuestros antepasados.



Nuestros sentimientos
"La historia de nuestra vida está relatada por la voz de las emociones que fuimos sintiendo mientras la vivíamos.
Por otro lado, nuestros sentimientos nos definen en forma más directa y completa que nada, y cuando nos volvemos más genuinos en la expresión emocional, cambian las percepciones que la gente tiene de nosotros
Dr. David Viscott

"Hablar de sentimientos ayuda a los niños a estar capacitados para controlarlos
y a no ser irreflexivos. Se ha comprobado que el hecho de hablar sobre las propias
emociones tiene un efecto sedante sobre el sistema nervioso."
John M. Gottman, psicólogo

Definiciones iniciales.
Goleman ofrece una definición sobre lo que es la inteligencia emocional.: “El término inteligencia emocional se refiere a la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos, los sentimientos de los demás, motivarnos y manejar adecuadamente las relaciones que sostenemos con los demás y con nosotros mismos. Se trata de un término que engloba habilidades muy distintas-aunque complementarias-a la inteligencia académica, la capacidad exclusivamente cognitiva medida por el cociente intelectual...”.

Coopers y Sawaf la definen mas brevemente:
“Inteligencia emocional es la capacidad de sentir, entender y aplicar eficazmente el poder y la agudeza de las emociones como fuente de energía humana, información, conexión e influencia...”

En estas y cualesquiera otras definiciones sobre la inteligencia emocional, el centro radica en las emociones. Todo gira alrededor de cómo se identifican, cómo se controlan y cómo se utilizan de manera productiva, tanto en nuestro “interior”, es decir lo que podemos hacer con nuestras emociones, en nuestro comportamiento y en nuestras relaciones con los demás; así como lo que podemos hacer con las emociones de los demás, es decir, las que podemos identificar o generar en otros.
El cerebro humano
A pesar de los numerosos estudios sobre el funcionamiento del cerebro, debemos reconocer que siguen siendo un enigma muchas de las cuestiones que se plantean en esta materia. Su complejidad no necesita ser argumentada, desde aquí intentaré exponer algunas ideas sobre la lógica de la actividad cerebral y la estructura fisiológica idónea para su optimización, pero advirtiendo de la presencia de un gran componente intuitivo en nuestros razonamientos.
Las relaciones entre el cerebro humano y los modernos ordenadores constituyen un tema apasionante, dadas las similitudes que se pueden observar entre los dos mecanismos a la hora de resolver los mismos problemas. Estos son, principalmente, el almacenamiento y manejo de ingentes cantidades de información.
Por ello, se dedica especial atención a las similitudes entre las funciones cerebrales y los ordenadores, por la ventaja que supone poder analizar o explicar gran parte de la problemática esencial del cerebro con un modelo mucho más simple y conocido por todos nosotros.
El desarrollo tecnológico que está alcanzando el ser humano le ha permitido el diseño de máquinas capaces de emular ciertas funciones cerebrales, llegando a superar al cerebro en casos particulares, como en cálculo y en memoria matemática.
Tanto por el carácter intuitivo mencionado como por la amplitud del tema, no se pretende realizar un análisis sistemático del mismo, sino comentar de forma muy simplificada, algunas de las ideas y reflexiones que más pueden llamar la atención por suponer, en alguna medida, aportaciones nuevas o recogidas de la cultura actual sobre esta materia y, de forma especial, de la TGECV - Teoría General de la Evolución Condicionada de la Vida.
En sentido contrario, la rápida evolución de estas funciones cerebrales que entiendo existe, ha sido uno de los mayores motivos de las reflexiones que me han llevado al desarrollo y formulación de la citada teoría.
De hecho, inicialmente el contenido de este libro se encontraba incluido en el apéndice del libro de la TGECV. La realización del estudio estadístico sobre la heredabilidad de la inteligencia recogido en el anexo ha provocado que definitivamente se separen ambos libros por centrarse ambos en materias muy diferentes aunque, al mismo tiempo, se encuentren totalmente conectadas.
El tiempo dirá si las nuevas ideas están o no en la buena dirección y las modificaciones o precisiones que, en su caso, sean necesarias. Espero que el tiempo sea breve a la luz de los sorprendentes resultados del estudio estadístico señalado ya que parecen confirmar el carácter hereditario de la inteligencia relacional, la significatividad del gen de menor potencial intelectual en el estudio del típico coeficiente de inteligencia (un caso particular de la inteligencia condicional), funcionalidades importantes de la diferenciación sexual y la propia existencia de una evolución finalista.
Dos cerebros, dos mentes.
Por su importancia en la fundamentación y comprensión de las bases de la teoría de la inteligencia emocional es necesario referirse, aunque sea brevemente, a lo que dicen los especialistas sobre las “dos partes” “esferas” o “funciones principales” del cerebro.

Goleman, a inicios de su primer libro sobre el tema, expresa lo siguiente:

“En un sentido muy real, tenemos dos mentes, una que piensa y otra que siente. Estas dos formas, fundamentalmente diferentes de conocimiento, interactúan para construir nuestra vida mental. Una, la mente racional, es la forma de comprensión de la que somos típicamente conscientes: mas destacada en cuanto a la conciencia, reflexiva, capaz de analizar y meditar. Pero junto a este, existe otro sistema de conocimiento: impulsivo y poderoso, aunque a veces ilógico: la mente emocional”.

Según investigaciones resumidas por Goleman, el sentimiento es anterior al pensamiento, es decir, que la circulación de una señal llega más rápido a la parte del cerebro que genera una emoción que a la parte que razona el carácter de la señal recibida y cuál debe ser la respuesta correcta. Esto es lo que le concede el poder que tienen las emociones de alterar el pensamiento. Es por eso que cuando nos sentimos emocionalmente alterados decimos que no podemos “pensar correctamente”, la perturbación emocional nos genera carencias en las capacidades intelectuales.
Esta conclusión sería errónea. Majaro, al igual que Minzsberg, hace referencia a las investigaciones de Roger W. Sperry y su equipo del Instituto Tecnológico de California cuyos resultados pueden resumirse en lo siguiente:

a.- -El cerebro es capaz de tareas infinitamente más complejas de las que se pensaba. Uno puede desarrollar las zonas mentales que se consideran débiles. Es simplista aceptar sin más que el papel del artista, músico o soñador (funciones del “cerebro derecho”), o bien de matemáticos, analistas, o programadores (funciones del “cerebro izquierdo”) son solamente el resultado de sus cualidades naturales que son irrepetibles para otros. (Einstein tocaba violín y pintaba con cierta destreza).
b. -Cuando las personas desarrollan las funciones más débiles de sus procesos mentales, no sólo no perjudican las zonas supuestamente fuertes sino que vigorizan todas las áreas de desempeño mental. Un programador de ordenadores que procure mejorar su sensibilidad artística y cromática no será menos competente como programador. Si la teoría es atinada desarrollará una mente más plena.


El cerebro humano
A pesar de los numerosos estudios sobre el funcionamiento del cerebro, debemos reconocer que siguen siendo un enigma muchas de las cuestiones que se plantean en esta materia. Su complejidad no necesita ser argumentada, desde aquí intentaré exponer algunas ideas sobre la lógica de la actividad cerebral y la estructura fisiológica idónea para su optimización, pero advirtiendo de la presencia de un gran componente intuitivo en nuestros razonamientos.
Las relaciones entre el cerebro humano y los modernos ordenadores constituyen un tema apasionante, dadas las similitudes que se pueden observar entre los dos mecanismos a la hora de resolver los mismos problemas. Estos son, principalmente, el almacenamiento y manejo de ingentes cantidades de información.
Por ello, se dedica especial atención a las similitudes entre las funciones cerebrales y los ordenadores, por la ventaja que supone poder analizar o explicar gran parte de la problemática esencial del cerebro con un modelo mucho más simple y conocido por todos nosotros.
El desarrollo tecnológico que está alcanzando el ser humano le ha permitido el diseño de máquinas capaces de emular ciertas funciones cerebrales, llegando a superar al cerebro en casos particulares, como en cálculo y en memoria matemática.
Tanto por el carácter intuitivo mencionado como por la amplitud del tema, no se pretende realizar un análisis sistemático del mismo, sino comentar de forma muy simplificada, algunas de las ideas y reflexiones que más pueden llamar la atención por suponer, en alguna medida, aportaciones nuevas o recogidas de la cultura actual sobre esta materia y, de forma especial, de la TGECV - Teoría General de la Evolución Condicionada de la Vida.

En sentido contrario, la rápida evolución de estas funciones cerebrales que entiendo existe, ha sido uno de los mayores motivos de las reflexiones que me han llevado al desarrollo y formulación de la citada teoría.
De hecho, inicialmente el contenido de este libro se encontraba incluido en el apéndice del libro de la TGECV. La realización del estudio estadístico sobre la heredabilidad de la inteligencia recogido en el anexo ha provocado que definitivamente se separen ambos libros por centrarse ambos en materias muy diferentes aunque, al mismo tiempo, se encuentren totalmente conectadas.
El tiempo dirá si las nuevas ideas están o no en la buena dirección y las modificaciones o precisiones que, en su caso, sean necesarias. Espero que el tiempo sea breve a la luz de los sorprendentes resultados del estudio estadístico señalado ya que parecen confirmar el carácter hereditario de la inteligencia relacional, la significatividad del gen de menor potencial intelectual en el estudio del típico coeficiente de inteligencia (un caso particular de la inteligencia condicional), funcionalidades importantes de la diferenciación sexual y la propia existencia de una evolución finalista.

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Detallista
Limbico derecho (LD)
Estético
Sentimental
Emocional
Trabajo sincerado
La inteligencia emocional es un conjunto específico de aptitudes que se hallan implícitas dentro de las capacidades abarcadas por la inteligencia social. Las emociones aportan importantes implicaciones en las relaciones sociales, sin dejar de contribuir a otros aspectos de la vida. Cada individuo tiene la necesidad de establecer prioridades, de mirar positivamente hacia el futuro y reparar los sentimientos negativos antes de que nos hagan caer en la ansiedad y la depresión. En el ámbito de la psicología admite la consideración de inteligencia porque es cuantificable: constituye un aspecto mensurable de la capacidad individual para llevar a cabo razonamiento abstracto y adaptación al entorno; la inteligencia emocional se pone de manifiesto cuando operamos con información emocional.
La inteligencia emocional es, por tanto, un conjunto de talentos o capacidades organizadas en cuatro dominios:
capacidad para percibir las emociones de forma precisa (es decir, capacidad de percepción).
capacidad de aplicar las emociones para facilitar el pensamiento y el razonamiento.
capacidad para comprender las propias emociones y las de los demás (empatía).
capacidad para controlar las propias emociones.
Éstas habilidades como todas, pueden ser aprendidas con el tiempo y la práctica.
Las últimas investigaciones han aportado pruebas convincentes de la inseparabilidad esencial de la emoción y el razonamiento: sin sentimientos, las decisiones que tomamos pueden no ser las que más nos convienen, aunque hayan sido tomadas con aparente lógica. Cualquier noción que establezcamos separando el pensamiento y los sentimientos no es necesariamente más adaptativa y puede, en algunos casos, conducir a consecuencias desastrosas.
El concepto de inteligencia emocional tiene un precursor en el concepto de Inteligencia Social, del psicólogo Edward Thorndike quien en 1920 la definió como "la habilidad para comprender y dirigir a los hombres y mujeres, muchachos y muchachas, y actuar sabiamente en las relaciones humanas".
La expresión "inteligencia emocional" la introdujeron por primera vez en el campo de la psicología en 1990 los investigadores Peter Salowey y John D. Mayer definiéndola como "la capacidad de percibir los sentimientos propios y los de los demás, distinguir entre ellos y servirse de esa información para guiar el pensamiento y la conducta de uno mismo".
Este concepto sería presentado mediáticamente por Daniel Goleman en 1995 con un libro de gran éxito. En su libro La inteligencia emocional en la empresa (1998) se refiere a la "inteligencia emocional" como "la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los ajenos, de motivarnos y de manejar bien las emociones, en nosotros mismos y en nuestras relaciones". Considera cinco aptitudes emocionales, clasificadas a su vez en dos grandes grupos: Aptitud Personal (Auto-conocimiento, Auto-regulación y Motivación) y Aptitud Social (Empatía y Habilidades Sociales).

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